Cuando recibí este video en mi correo electrónico estaba absolutamente convencido de que lo que vería sería una despampanante rubia (o morena) de horrible vozarrón acompañada de alguna estridente melodía y de la que imaginaba que lo único interesante de ver sería su vestimenta, o mejor aún, la falta de ésta, sobretodo teniendo en cuenta quién me lo enviaba.
Y mira por dónde, no podía estar más equivocado. Resultó ser una dulce y encantadora criatura de muy corta edad, de la que apenas se entiende palabra alguna que con sus gestos y miradas hace que quién la ve cantar esboze una tierna sonrisa:
Va a resultar que es verdad que mi amigo tiene más corazón que cuerpo, que es mucho decir!
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